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Capítulo 3

  • Foto del escritor: Ladynoell
    Ladynoell
  • 27 may
  • 8 min de lectura

Actualizado: 28 may


“Sus pies descalzos dejaban huella sobre la húmeda arena, y mientras los observaba, la escuchaba reír, eso me hacía sentir bien. Aquel día remangó sus pantalones para no mojárselos mientras sus dedos jugueteaban con las piedras diminutas a la orilla del río.

-“¡Hey John! – me llamaba lista para entrar- ¿Vienes? El agua está fresquita pero es perfecta y transparente… – cotorreaba emocionada

-“Si los cogemos ya sabes que debemos dar parte a las autoridades, esos cofres suelen contener monedas y deben estar en los museos…”

-“Oh vamos, ¡John! Deja por un segundo al abogado que llevas dentro y ven conmigo”


Me levanté e hice lo mismo para no mojar mi ropa. Ella me cogió la mano y me llevó al río, el agua estaba realmente helada, no fresquita, pero claro, está acostumbrada.

Caminamos río arriba, sintiendo como la corriente iba en nuestra contra, Tecna reía sin parar porque no paraba de ver mis caras. Podríamos haber ido andando por el camino de tierra, pero para ella era más divertido meter al chico de ciudad en el fango. En verdad yo también lo disfrutaba.

Llegamos a una cascada que no dejaba de sonar frente a nosotros, el agua que caía salpicaba nuestros rostros y de nada había servido remangarse los pantalones.

-“El cofre está dentro” -dijo emocionada

Yo respiré hondo, no por abrirlo, sino por tener que pasar debajo de aquello, pero su energía me daba fuerzas. Cruzamos la cascada y sobre nosotros teníamos una bonita cueva envuelta en magia y pasado. Piedras gigantes cubiertas con moho nos daban la bienvenida mientras pequeñas gotas de agua resbalaban sobre nuestras cabezas.

Tecna corrió hacia el cofre y emocionada, lo abrió, yo simplemente la seguí.

-“¿Qué hay dentro? – pregunté mientras llegaba

Pero una mueca sonora y decepcionante me dio la respuesta.

-“Nada…” – contestó desilusionada- “No hay nada…”

 

-“¡John!” -le gritó Viggo desde la lejanía sacando al lobo de su trance mientras se acercaba a él- No vas a entrar, ¿verdad?

John negó con la cabeza mientras seguía mirando al frente perdido entre recuerdos.

-“No quiero verlo, -habló- no busco un enfrentamiento ni verlo mofarse en mi cara por estar con ella”

-“¿Por qué haría algo así? No estás solo y sobre él hay una autoridad… -intentó reconducir Viggo

-“Porque es un payaso, y solo un payaso cree que vive en un circo eterno y el resto somos sus enanos” -sentenció John

Viggo rodó los ojos y John lo miró, por un segundo se sintió egoísta ya que la conversación se había dirigido a él y no se había parado a mirar a los ojos del lobo blanco.

-“¿Y qué me dices de ti? No llevas buena cara y estás fuera de los túneles… -Viggo arrugó el morro al recordárselo- Viste a tu padre, y conociéndote, huiste y buscas distraerte, ¿me equivoco? -habló John

-“También estaba Ania… - respondió Viggo – Hemos hablado, bueno, ha hablado… Yo ya no sé quién es mejor, quién tiene razón o qué es lo correcto…

-“Y por ello huyes.” -zanjó John

Viggo no contestó, sólo bajó la mirada y respiró hondo. Desde la distancia, un murmullo rompió el silencio de aquella sentencia más que evidente. Voces conocidas perturbando la tranquilidad de la noche: Rudy, Rory y Lou se acercaban.

-“¡Siempre huyendo! Maldito malcriado” – se burlaba Rudy mientras caminaba a su lado

Rory abrazó por detrás a Viggo y le dio un beso en la mejilla algo juguetona:

-“No nos habías contado que tu padre era más guapo que tú, ¡Qué calladito te lo tenías, eh!” – bromeaba la loba

Entre risas, Lou miró a John y éste le asintió con la mirada, entendiendo que estaba fuera de aquel núcleo de chanzas y carcajadas.

-“El padre de éste imbécil es Nick Carter y nosotros sin saberlo” -continuaba Rory mientras Viggo les ponía caras de desagrado

-“Ya basta chicos, -frenaba Lou a sus hermanos- dejemos a Viggo respirar, mirarle la cara de agobio…”

-“Ni de coña, - contestaba Rudy- siempre hace lo mismo, llorar y correr, pues luego toca apechugar, además, -se agarra también a su cuello desde el otro lado formando un trio junto con Rory- ¿prefieres a un miembro de los Back Street Boys antes que a nosotros?” – se reía

Con paso firme, John salía de escena sin dejar de escuchar a los hermanos, sonreía por las bromas, pobre Viggo en verdad, pero era algo que ya tenía asumido de ellos, son así.

La noche era fría para ser verano, demasiado, casi tanto como aquel río que recordaba hace unos instantes, un ligero halo de amargura recorrió cada poro de su piel, y aunque era un recuerdo bonito y entrañable, no dejaba de doler.

Sus pies se frenaron mirando al cielo y poco a poco las nubes dejaron visible la hermosa luna, tan bonita como perturbadora. Suspiró dejando su mente en blanco mientras tras él llegaba alguien.

-“Así pues, tu no formas parte del grupito de lobos… - cortó el silencio Miguel mientras el lobo intentaba no escucharlo para no entrar en conflicto – Lo digo porque como te veo aquí solo mientras allí están gritando y cantando…”

-“Qué quieres” -le corta de forma abrupta el lobo

-“Y salió la bestia que vive en ti…” -se burló Miguel mientras John respiraba hondo para no volver a saltar

Tras estas palabras, un minuto de silencio los rodeó y ambos cruzaron miradas, no obstante, ninguno de los dos dio pie a una disputa. Miguel se aclaró la garganta y volvió a hablar:

-“Me preguntaba… -por un momento dudo de sí plantear esto o no, pero finalmente lo hizo- Si habías visto a Tecna estos días atrás…

John se giró por completo hacia él abriendo los ojos sorprendido por su pregunta.

-“¿Acaso no debería estar contigo? Ella te eligió a ti… -John dio un paso al frente- ¿O ya la has tirado como si fuese basura?”

-“Más bien al revés… -suspiró el vampiro- la basura fui yo, en todos los sentidos.”

John abrió las manos sin saber a qué venía todo esto, pues ninguno estaba informado acerca de la llave de Sauron y Miguel sacudió la cabeza.

-“Olvídalo, lobo, estará bien… -Miguel se dio la vuelta para volver al interior de los túneles y mientras andaba hablaba entre dientes- eso espero…”

Con la preocupación invadiendo ambas mentes, Miguel se dirige a los túneles, dubitativo. Conforme andaba se asomaba a las salas anexas al pasillo central, curioso dentro de su naturaleza, exploró cada rincón que encontró hasta que alguien gritó su nombre:

-“¡Miguel!” -era Theodor- “¿Buscas algo en concreto?”

Pero Miguel negó sin verbalizar, sin ni siquiera mantener contacto directo con su creador.

-“Hablemos entonces.” – dijo adentrándose a la sala- “Hace poco, me hiciste una pregunta, ¿recuerdas? Hablaste de ninfas, -mientras hablaba, Theodor lo sentenciaba con la mirada- lo recuerdas, ¿verdad? Me preguntaste si alguna vez me había topado con alguna, y yo lo negué, dime, Miguel, ¿tú también puedes negarlo?”

Ante esto, Miguel cerró el puño, recordaba perfectamente aquella conversación mientras imaginaba tener el control, pero nunca fue así con un amo tan astuto.

-“Yo…” – comenzó a hablar

-“¡Tú qué! -le cortó Theodor ante la duda de su subordinado- ¡Siempre estás en medio, callando y manipulando todo a tu paso! -ambos se miraron con tensión- ¡Por tu culpa, Sauron tiene su llave!”

El corazón de Miguel se frenó en seco y algo se rompió.

-“Enhorabuena, Miguel DeCastro, la sangre de esa chica abrirá la jaula del infierno mientras tu egoísmo sólo te permitía disfrutar como un animal.”

“Me rompió. Aquella sentencia volteó mi corazón, y lo peor de todo, era algo sencillo. Cada vez que sentía su cuello cerca de mí el deseo me invadía. Notar como su sangre se derramaba por la comisura de mis labios me hacía poderoso, pues nunca había probado nada igual. Joder, aquella sangre extremadamente dulce me subía al cielo al que sé que jamás podré llegar, pues mi oscuro pasado me tiene condenado, pero no importaba, yo lo pasaba bien, y quizás, en el fondo, ella también, por eso me eligió a mí. Pero, ¿quién me iba a decir a mí que Tecna, aquella joven con carita de roedor, sería un ser tan especial? No mientas Miguel, siempre lo supiste, desde el primer bocado sabías que ella era especial, que no era humana. Si, es cierto, pero algo en mí fue cambiando, lo que al principio era diversión, lujuria, se convirtió en… ¡Ahh! No lo digas, no lo pienses, descubrió todo y la dejé escapar, ¡maldito egoísta! ¡Nunca supiste controlar ese maldito vínculo, él te controló a ti! ¿Y ahora qué? ¿La dejo morir y…? No puedo… No puedo.”

Miguel abrió los ojos y estaba solo, apoyó su cuerpo agotado sobre una columna y algo crujió, una curiosa nota dentro del bolsillo de su pantalón lo devolvió al plano terrenal. La cogió y estiró hasta ver anotado un número de teléfono: la joven del bar.

Sonrió ligeramente ya que se sintió importante frente a ella aquel día, pero… ¿debía? Ella era muy niña y no estaba en la mejor situación, aunque sin duda eso alimentaría su autoestima.

Echó sus manos sobre el rostro tratando de reflexionar, el “no” latía junto a su raciocinio, aunque otra parte de él insistía en lo fácil que era dejarse llevar por aquello que era puro, inexperto y tentador. Volvió a mirar aquella nota y sacó su teléfono móvil, algo instintivo hizo que el vampiro guardara su número en la memoria del dispositivo, y tras esto, una sonrisa burlona nació mientras salía de aquel bucle llamado “estancia”.


Las horas transcurrían sin control. El lugar, muerto durante años, volvía a llenarse de voces, pasos y presencias que no terminaban de encajar entre sí. Vampiros y lobos compartían el mismo espacio con una tensión silenciosa, desplazándose sin rumbo claro, como si ninguno supiera todavía qué lugar ocupaba en aquel caos, además, el alba estaba cerca, y con ella, una verdad incómoda para el clan del Dios: enfrentarse a la lealtad de los lobos.

-“No veo necesidad de tener que hacer guardia durante el día, -exponía Miguel reunido con su clan y los lobos- nuestro enemigo tampoco puede salir a la luz del día y aquí estamos a salvo, no penetra la luz del sol”

-“Además, dejamos nuestras vidas en manos de ellos… -intervino Sextus señalando con la mirada a la manada- Mal plan.”

Miguel ladeó su mirada hacia el romano y rodó los ojos:

-“Me impresiona oír de tus labios algo coherente…”

-“Claro, disculpa, olvidaba que hablaba con el señor de la noche…” -continuó Sextus con su burla hacia Miguel

Mientras ellos dos discutían delante de todos cual bufones, Godfrey miraba a su hijo, y bajo su propia sorpresa, Viggo se las devolvía.

Ésta charla sin sentido debía acabar, pues ambos vampiros continuaban con sus frases rellenas de ironía y sin sentido; Theodor miraba a Cassian desde su cómodo asiento, avergonzado por el show y el alfa arrugaba el morro pues no era quién para intervenir.

Elías tomó la palabra aclarándose la garganta:

-“Como todos hemos percibido, -con esto obtuvo las miradas y la atención de todos los allí presentes-  las noches son cada vez más largas y los días más sombríos, siendo verano no es algo normal. Si estas son las señales de las que todos hablan, muy pronto no habrá luz solar, las noches serán perpetuas.”

Cassian miró a su beta agradeciendo la interrupción.

-“Ninguno de los aquí presentes tiene intención de ejercer ningún daño sobre el contrario. -replicó el alfa con su imponente tono de voz- Todos tenemos la misma misión, la misma meta, ¿por qué romperla jugando a hacernos daño entre nosotros?”

Sextus y Miguel intercambiaron miradas rodadas sin estar muy conformes, Theodor, aunque aparentemente ajeno, había estado observando cada detalle y cada palabra de sus vástagos, se levantó imponiendo su autoridad y habló:

-“Estos túneles ahora pertenecen a todos, -miró a cada miembro allí presente sin importar la especie- no lo llamaremos hogar, pero actuaremos como si lo fuera. El que falle, muere. ¿Entendido?”

Miradas vacías, frías y cargadas de temor tras aquella amenaza. Theodor salió de la sala marcando un paso firme y dejando a todos reflexionando. Estaba agotado y apenas llevaban unas horas juntos. El peso de sus pasos lo hundía en el suelo y abrían un abismo frente a él mientras su “yo” interno caía por él, en silencio.

Un leve recuerdo, la imagen de su adorado hijo, lo recondujo a la realidad.

-“Thorin…” -murmuró sin entender por qué ahora.


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1 comentario


Betts Sims
Betts Sims
28 may

kjlsdhgfklñgjñdlfjglñsdfkjgfd Eso es lo primero que he dicho cuando he visto a Miguel (entiende que son palabras obscenas jajaajaj)


Y ahora Miguel se ha enterado de que Tecna es la llave y la van a sacrificar (en la vida te lo perdonare, ya lo sabes) Deberia salir y salvarla y llevarsela lejos y vivir una vida eterna felices y comiendo perdices, pero NO....Tu prefieres hacer el mal 😪 Y el pobre Jhon recordando....pero el aun no sabe nada de lo de Sauron y Tecna...si se entera me pregunto que pasara...saldra corriendo a por ella y la salvara?


Ansiosa por ver otro capiiiiii, que me encanta que hayas vuelto a escribirrrrr

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Cuento historias a través de ellos.

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