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Capítulo 1 - Sueños

  • Foto del escritor: Ladynoell
    Ladynoell
  • 2 mar 2023
  • 6 min de lectura

El reloj de la pared marcaba las doce del mediodía. El sol invadía aquel pueblo ubicado en la antigua Alemania, y poco a poco el frío iba tomando forma dejando a un lado el eterno verano que habían pasado.

Ava, una joven de cabello largo y castaño, ojos verdes y pecas, miraba aquel reloj con cierta inquietud. Se encontraba en un pequeño habitáculo, sencillo a la par que elegante, mientras una mujer frente a ella le sonreía de forma profesional, forzada más bien. Sostenía una pequeña libreta sentada frente a Ava.

-"Háblame de ti..."- le dijo aquella mujer, de cabello corto y rojizo, blanca de piel y ojos azules como el cielo.

La joven respiró hondo, dejó de mirar aquel reloj y respondió:

-"Mi nombre es Ava... -dudaba en sus palabras- Estoy aquí porque desde hace semanas tengo un sueño recurrente... -cerró los ojos y suspiró- Bueno, en verdad no es un sueño como tal, o si… -seguía confundida- Siento que veo una vida paralela a la mía, algo ambiguo, antiguo…”

-"Cuéntame, ¿Qué ves...?" -insistió la pelirroja mientras aquel reloj parecía no avanzar en el tiempo

-"Veo un hombre... Un guerrero... ¿La Antigua Roma? No estoy segura... Su uniforme es dorado, se siente pesado, una larga capa roja ondea cada vez que lo veo patrullar mientras su hermosa armadura brilla con los rayos del sol... Una cicatriz marca su ruda cara mientras sus ojos marrones hablan de cansancio y terror... -decía recordando- Muy frecuentemente lo veo pasear por un bonito jardín de flores con una joven castaña y risueña, muy guapa, bastante más joven que él… -miró el reloj y suspiró- su mujer, quizás…”

-"¿Y de qué hablan? ¿Logras entenderlos?"-preguntaba la psicóloga

-"Si… Los entiendo, cada palabra, pero… -Ava cerró los ojos fuertes recordando mientras apretaba su puño contra su propia rodilla- El terror que mencioné antes, es algo continuo, hay algo que le perturba y no logro a entender… Y a mí... -respiró hondo con cierta pena- es algo que me transmite y me duele.”

-"Ajam..."-murmuró la pelirroja observando atentamente a Ava mientras iba apuntando en su cuaderno cada palabra que la joven decía.

Aquel reloj seguía inmóvil en la mismo punto, o eso creía Ava, ya que los nervios la tenían algo confundida. Miraba a la psicóloga apuntar sin decir nada más que murmuros y seguía mirando aquel reloj, ¡menuda agonía! Hasta que al fin consiguió hablar:

-"¿Qué puede significar todo esto? ¿Le ocurre a mucha gente?"

La mujer alzó su mirada al escuchar a Ava y sonrió de medio lado, dejando también el cuaderno sobre el laterial de su bonito asiento, entrelazó sus dedos adoptando una pose bastante interesante y habló:

-"Verás, Ava, la mente humana puede ser muy compleja... Y apenas acabamos de empezar este largo proceso. Lo mejor es profundizar en el tema, que me cuentes todo con detalle, cada sueño, sin olvidar ningún detalle... Esto es importante, ya que puede incluso desvelar cualquier trauma oculto que pudieras tener…”

-“¿Trauma?” -preguntó algo sorprendida Ava

-“Por algo estás aquí, ¿no? -respondió rápidamente Agatha sin cambiar de postura ni dejar de sonreír en ningún momento- Sólo así llegaremos a una base sólida de tu problema. Recuerda que estoy aquí para ayudarte."

Al fin aquel reloj parecía moverse y Ava respiró aliviada. Algo en aquella sonrisa era perturbador, pero Agatha estaba siendo realmente encantadora, así que no dudó en confiar en ella.

Las horas transcurrieron con normalidad y llegó el momento de regresar a casa. Cada vez que Agatha ponía un pie sobre el primer escalón de aquella mansión temblaba llena de miedo, pues nunca había una noche igual que otra.

Entró al gran salón principal, todo perfectamente decorado de forma antigua y conservacionista, tirando incluso al rococó, y allí la esperaba un hombre con una copa en la mano, sentado en un lujoso sillón mientras miraba la hora a la que había llegado la pelirroja.

-"Mi señor..."- habló Agatha mientras hacía una pequeña reverencia con la cabeza

Aquel hombre la aprobó mientras la miraba por encima de su fina copa de vino. Bebió e hizo una mueca sonora algo desagradable. Sus ojos eran inciertos, pues su mirada aterrorizaba a cualquiera que osara verlos, de cierto tono gris; su cabello negro y ondulado, perfectamente peinado hacia atrás sin perder su naturaleza; sus facciones marcadas aportaban temor a su mirada ya descrita y una extraña cicatriz, como si de un zarpazo se tratase, marcaba gran parte de su ojo izquierdo.

-"¿Es ella?"- preguntó sin dar más rodeos

-"Si, mi señor... -temblaban sus palabras- Sus sueños y descripciones coinciden con el hombre que buscas”

El señor la miró bien dejando su copa a un lado con cierto clasismo:

-"¿Y se ha tragado que eres psicóloga?"- arqueó una ceja mirándola de arriba abajo mientras ella se sentía intimidada

-"Sí... -tragó saliva- Mañana volveremos a tener sesión, y así hasta que me diga lo que queremos oír.."

-"Perfecto... -habló con cierta resignación- Espero que no falles, ya sabes que estoy poniendo toda mi confianza en ti... -rodó los ojos y se levantó- A ver si empiezas a servir para algo, que desde que te recogí de la nada poco has aportado..."

Habló y salió de aquella sala dejándola sola y con la palabra en la boca:

-"Lo sé mi señor... no te fallaré..."

La noche era larga, y aunque para algunos era joven, para otros era momento de descanso. Tras un duro día, Ava al fin pudo descansar sobre su cómodo colchón. No tardó en quedar durmiendo.

“Una vez más, pude verle. Aquel soldado se encontraba junto con la hermosa mujer que siempre lo acompañaba. La sala, decorada con bellas esculturas talladas en un fino mármol y murales pintados sobre las paredes exponiendo algún hecho mitológico. Hablaban de forma calmada y agradable, aunque una vez más no era lo que él sentía, no era lo que yo sentía.

Sus ojos estaban apagados, no transmitía absolutamente nada. Miraba a aquella joven que le acompañaba hablar con júbilo y alegría mientras él… Él no sentía nada. Miraba aquella cicatriz que cortaba su cara y hablaba de batallas, perdidas o ganadas, eso no importaba, eran batallas, y su barba esta vez estaba más desaliñada que se costumbre.

Al poco entraron dos soldados invadiendo aquella paz irreal y provocando una alerta en aquel hombre.

-"General,-dijo uno de ellos, moreno de pelo- nuestros soldados le han vuelto a ver merodeando por el mercado..."

Yo permanecía alerta para no perder detalle.

-"¿Quién hay de guardia allí ahora mismo?"- preguntó muy serio el… General.

-"Publio, General.” -respondió rápido

-"No hay tiempo que perder..."- ordenó mientras salía junto con el soldado, dejando al segundo soldado, uno rubio, perder su mirada en aquella bonita joven de cabello castaño.

Su mirada ella devuelta por ella, y se notaba en el ambiente un juego peligroso entre ambos, pues cuando el General se giró para verlos, los cortó con una simple mirada.

Llegaron al mercado, ignoro el porqué en esta historia yo estoy viendo todo aquello, y encontraron el templo de Saturno derribado. Un momento, ¿Saturno? ¿Cómo sé yo algo así? En cualquier caso, las columnas estaban partidas y el suelo cubierto de escombros. Una leve voz de auxilio les hizo darse cuenta de que Publio se encontraba herido y cubierto de sangre.

Los soldados se acercaron rápidamente a comprobar su estado y éste habló como pudo:

-"El demonio… -dijo haciendo un gran esfuerzo para hablar... -No pude defenderme General... Su velocidad… su fuerza… -apenas podía describir lo vivido- Lo siento"

-"No te disculpes jamás por no ganar una batalla, soldado." -habló el General

En aquel hombre pude ver magulladuras, tenía media cara quemada, diversos cortes por todo el cuerpo, incluso pareciera haber sido atacado por un animal por las mordidas que presentaba.

Marco, el soldado de pelo castaño, o al menos así lo llamaban, se quedó con él, incorporándolo para su traslado, mientras el rubio, Sextus, se acercó a su General para hablar...

-"Dale lo que busca y nos dejará en paz, General..." -le dijo firme

-"Soy un hombre de honor, de palabra, jure no entregarlo y me costó caro..."-le respondió serio el General

-"¡Pues entonces nos matará a todos!"-le replicó Sextus

-"Somos soldados, no tenemos miedo a la muerte..."

-"Pues tus hombres están muriendo sin saber el porqué..."-volvió a decir el rubio

-"Solo lo sabéis Marco y tú, mis hombres, mis ojos, mi brazo derecho... -hubo un silencio de un par de segundos en el que ambos quedaron mirándose fijamente- ¡Nos lo llevamos a mi casa! -dijo para que también lo escuchara Marco- Mi hermana y las sirvientas lo cuidarán..."

¡Dijo su hermana! Algo en mí se emocionó dentro de aquel horror.

Marco y Sextus agarraron al soldado herido y junto con el General, llegaron a casa de este para ponerlo a salvo. Al escuchar la puerta la joven muchacha salió a recibirlos y…”

-“¿Y?”- preguntó Agatha atenta a la historia

-“Su nombre es Lucius..”

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7 comentarios


kristiniki sims “kristinikisims”
kristiniki sims “kristinikisims”
06 may

De verrrrdaaaad volver a leer esto , me remonta a aquella vez cuando descubrí esta obra maestra , te atrapa de una manera increíble tía😍 hay esos sueños ava … el general y por dios mi theeeeo

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Anne Martinez
Anne Martinez
19 may 2023

Ainss que nostalgia me da leer desde el comienzo de nuevo 🥹 y el general ❤️🥺

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Syldavia G
Syldavia G
01 may 2023

Me gusta la historia así, en blog, porque en twitter acabé perdiéndome. Si ahora esto me dejase suscribirme ya sería.........

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Diana Julieth Alvarez
Diana Julieth Alvarez
03 mar 2023

Halaaaaa me encanta este refresh!! Que volver a empezar algo de nuevo no es tan malo joooope me gustado un montón 😍😍😍

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Verónica Mendez
Verónica Mendez
02 mar 2023

😭😭😭😭 aaaay mi Luciuuuuuus!!

Lastimica más grandeeeee...

Q nostalgia volver a leer el primer capi tia... Puffff... 🥹🥹

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Sobre mí

Amante de los sims desde sus inicios.

Cuento historias a través de ellos.

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